Cosas que le diría a la MC del pasado

Y de pronto me acordé de lo ancho que era el mundo, y del abanico de esperanzas y miedos, de sensaciones y aventuras que aguardaban a quien tuviera el coraje de lanzarse en su espesura, desafiando peligros, en busca de vida y conocimientos.

Jane Eyre, Charlotte Brontë

«Anda nena, ven aquí y siéntate, que te hago un huequito, ¿ves? Las dos juntas cabemos divinamente. Hoy voy a decirte unas cuantas cosas respecto a ese tema del que no paramos de dar vueltas.

Y ahí va la primera: ya basta. Ya basta de martirizarse. Y no me vengas con cuentos, que ese supuesto malestar que te entra de repente a mí no me la da. La ansiedad la vamos controlando poco a poco… y además compramos ese maravilloso libro sobre mindfulness que espero que ya hayas leído… (…).

Lo de practicar la atención plena y lo de martirizarse, como te iba diciendo, pues como que viene a ser un poco lo mismo. Me explicaré mejor.

Hay que centrarse, y no olvidar, en los dos casos. Pero tampoco me vale que estés recordando todo el rato aquello tan jodido que nos pasó. Necesitamos pasar página, ¿qué cómo se puede pasar página cuando quieres leer la misma toda la vida? Pues yo esperaba que me lo explicases un poco mejor tú.

Lo primero y principal en lo que hemos focalizado estos meses ha sido en aprender a asumir que tú también puedes fallar. ¿Lo ves, MC? Si estuviésemos en Pretty Woman te habría tocado ser Richard Gere diciendo todo el rato que le costó muchos psicólogos aprender a decir “Hola, me llamo Edward y estoy furioso contra mi padre” y lo vuelve a repetir porque le sale mega bien, solo que cambiando la frase por “Hola, me llamo MC y he asumido que yo también puedo fallar”.

Perdonas los fallos de los demás, sabes que sigue siendo la mejor manera de aprender, pero tú y yo sabemos que en ti no te los permites. No, no me vengas con milongas, LO SABEMOS.

Si el fallo es gordo, más.

Si el fallo es gordo y los demás lo consideran una minucia, aún más.

Si el fallo es gordo y sabes que no lo puedes olvidar y tienes que aprender a vivir con él, aún más.

Todo esto te lo digo porque te afectaba directamente a ti. No va a condicionar la vida de los demás ni de otra persona. Estás creciendo (y te estás haciendo cada vez más rara, por cierto, que te piensas que no, pero lo sé, admiro enormemente eso de ti) y los lastres a tu edad marcan mucho.

Sé lista. No te pido que actúes con madurez, vaya tontería… sobre todo porque sé que aunque lo pidiese, será más probable que fueses ministra de economía de la siguiente legislatura. No. Sé lista. Sé inteligente. No dejes que todo lo que tú eres se derrumbe porque no has sabido gestionar una reacción.

Yo te espero aquí, como cada tres meses, cuando te venga la inspiración. No eres perfecta. No trates de serlo. Y ahora, cuando otra vez vuelvan las pesadillas y las ansiedades tontas y no tengas ningún pañuelo a mano que apretar en la mano izquierda, te lees esto, que algo más fácil va a ser imposible. Inspiras, expiras, te vuelves a preguntar por qué cincuenta veces, te tomas un té y vuelves a retomar tu vida, ¿vale, MC? Tus errores no valen más que los de los demás.

xxx

Posdata: Deshazte de ese sujetador infernal que te hace la vida imposible.

Posdata 2: Toma más azúcar (PERO SIN REFINAR, EH) que tienes la tensión por los suelos.

Posdata 3: Deja de esperar reacciones que tú esperarías de los demás. Seguro que ganas en calidad de vida.

Posdata 4: Aunque no lo creas, EL PELO VUELVE A CRECER A SU RITMO NATURAL.»

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Qué está pasando

No puedo dormir con reloj. Y esto os lo cuento porque no sé cómo empezar esta serie de publicaciones que nadie sabe a dónde irán a parar por el momento, y porque tampoco tenía forma de abordar el comienzo de esta.

A modo introductorio, continúo, siempre me ha llamado la atención escribir, pero no de una forma poética, ni bonita, ni encasillada, ni con forma de libro, ni con forma de historia, ni con forma de esquela. Solamente me gusta escribir lo que sucede en mi vida, que seguramente sea lo que pasa en muchas vidas; aunque cuando te decides a hablar sobre ti mismo parezca que nadie comprenderá lo que te pasa, que te encestarán en el pozo del egocentrismo o que, directamente, pasarán de tu culo. Bien, he aprendido a tratar lo primero, he aprendido a sobrellevar lo segundo y me la sopla lo último. Simplemente, unos se vacían llorando, otros bebiendo mucho y muy fuerte los sábados por la noche, y otros escribiendo las noches que tienen sentido. Y digo lo de las noches que tienen sentido porque hay veces que, por muchas ganas que tengas, las teclas deciden que no, que mejor se fuman el cigarrito de después y que la inspiración ya vendrá cuando le venga en gana: los que tienen suerte puede que escriban varias veces a la semana, y otros, pues mira, cada ciertos meses: para muestra, fechen anteriores publicaciones.

Siguiendo con lo que iba diciendo y permitiéndome ya la licencia de escribir cinco veces al año, continúo con lo que decía sobre que sabía lo que quería decir pero no sabía exactamente cómo englobarlo para que todo tuviese sentido. Quiero decir, una noche llegas y escribes, otra noche llegas y escribes (porque sí, siempre son noches), pero sabes que son cosas que nunca llegarás a publicar porque no tienen sentido en su conjunto. Pues bien, ya lo tienen, era algo tan sencillo como ‘situaciones que le pasan a la especie humana’ y ya podía haber estado yo más avispada porque precisamente, el blog se llamaba así: aventuras y desventuras de…, básicamente, cosas que le pasan a la gente. Bueno, a la gente no, a la gente de mi edad, porque mi abuela pensará que estos serán problemas del segundo mundo.

Básicamente, lo que nos hace humanos.

Así que sí, a partir de ahora aquí se va a hablar de personas. Puede que se hable de amor, pero ya os garantizo que por aquí somos alérgicos a lo pasteloso, nada de amaneceres y brisas de mar acariciando el cuello de la persona idolatrada. Porque si queréis de eso os leéis a Defreds. O casi mejor os leéis a Machado. Y esto os lo aconsejo gratis, solo porque gestionéis vuestro tiempo vital en algo que merezca la pena. Mirad lo buena persona que puedo llegar a ser: ¡CONSEJOS GRATUITOS! Me los quitan de las manos.

Se hablará de futuro, de opciones, de ventanas nuevas, de libros que merecen la pena, de posiciones, de aprender, de manías, de música que no deberías desechar a la primera de cambio, de tolerancia más que seguro, de por qué cambió la cara de la del diario de Bridget Jones si ella dice que no se ha operado (MENTIRA), de acontecimientos sociales tipo ‘el primer novio de la princesa Leonor’, de cosas que no me sientan bien (porque las que nos gustan ya las publicamos todos en Instagram). ABRO PARÉNTESIS: cuando sea vieja y acuda aquí a reírme de mí sobre lo que me inquietaba a los veinte, Instagram será el nuevo myspace/metroflog/fotolog: CIERRO PARÉNTESIS. Yo que sé. Qué dura es la vida.

Aquí se va a hablar de gente. Y te puedes quedar, pero también te puedes ir. Eres libre. Solo que aquí no hay libertad de opinión, porque para eso es mi blog y no una encuesta de Telecinco sobre quién será el último expulsado en abandonar la casa.

Puede que un día no te interese lo más mínimo lo que se ha publicado, pero otro día puede que una simple frase te ayude mucho, y digo esto con conocimiento de causa, porque yo sigo volviendo a anteriores publicaciones y, puede que sea porque sean mías, pero de vez en cuando me recuerdan que una vez fui más mortal de lo que me siento en ese momento.

No sé. La vida trata sobre hacer operaciones a vida o muerte, pero a veces trata sobre comunicar, que también es importante. Y eso es lo que se va a hacer aquí. Porque yo no sé hacer otra cosa.

Gracias por tu necesidad de evasión, por tu vena cotilla o por tus ganas de buscar respuestas. Y bienvenido de nuevo.

Lo que no se espera de mí

Porque las razas condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad

Nunca me ha gustado la no sensación de libertad, y al parecer el correcto uso de la negación en español tampoco. Y además soy relativamente joven:

  • Para alguien de 30 soy un “y parece que fue ayer”.
  • Para alguien de 40 soy un “pues yo a tu edad”.
  • Soy hija o hijo para alguien de 50.
  • Soy un “te queda toda la vida por delante” para alguien de 60.
  • Y para alguien de 70 soy un ser humano que siempre se equivoca, todo lo hace mal y para el que todo es reprobable.

Pues sí. Tengo 21. No joder, 22 años, nunca me acostumbro a la fecha correcta, bueno, abro paréntesis, también soy alguien que tarda 11 meses en escribir correctamente su edad o el año adecuado, pero eso ya es más falta de inteligencia que otra cosa, cierro paréntesis.

Quiero decir. Para alguien de 70 soy alguien que no ha trabajado en su puñetera vida, (y lo tienes que asumir MC, no way. Ser profe a veces no cuenta, el trabajo en internet no está valorado aún, y tener más paciencia que el santo Job en la universidad tampoco cuenta como trabajo, sorry.), no tengo marido ni novio ni nada por el estilo y tampoco aspiraciones a tenerlo, por tanto, para alguien de 70 ya soy de antemano alguien que no produce dinero ni tiene alguien que lo produzca por ella, bien. Por supuesto, lo de los retoños ni hablamos, porque lo de ser mujer para parir hijos es de chiste.

Siguiendo en línea temporal y cronológica; no, no he terminado la universidad, y no, no veo el final del camino aún, (entre esto y lo de no recordar mi edad correcta me dan subvención seguro); pero en cambio sí que soy alguien que puede defenderse más o menos bien y que me entiendan en un idioma diferente al idioma natural, ya he vivido fuera de casa en una ciudad en la que no conocía a nadie, y cada vez lo está haciendo más gente, y me alegro por ello, pero por aquel entonces ya conocía a quien no había tenido escrúpulos de hacerlo; controlo el siglo XXI y no estoy enganchada al whatsapp, dato importante; soy capaz de organizar grandes retos que engloban gran contenido y personas detrás y he sido capaz de crear una página web sin tener ni idea de cómo funciona una página web.

Y permítanme decir también que también he visto a mucha gente de mi edad terminar una carrera trivialmente y no tener ni idea de la lista anterior (menos en lo del enganche al whatsapp).

Todo esto que parece trivial y lleno de polvo, es un ejemplo visible no solo de lo que piensa alguien de 70, sino que ha sido contaminado a algunas personas de 50 y a los malos vie-jóvenes de 30/40. Y creo necesario dejar plasmado por escrito lo que expongo a continuación para que una vez me vuelva a ocurrir una situación en la que tenga que explicar por qué esto sí y por qué no, solo tenga que dar una referencia bibliográfica y que la gente se entere mejor.

A día de hoy voy a ser juzgada por tener un título universitario que se saca quien tiene pasta aunque sea más tonto que un cencerro. Bien. Quizás deberían haber hecho una segunda parte de Good Will Hunting y yo podría haber echo de Matt Damon, porque si no ya me explicarán qué hago con mi vida sin limpiar un college, resolver problemas de matemáticas de medalla phils de las ciencias y sin decir todo el rato “estás pagando una educación que te hubiese costado diez dólares por los retrasos en la biblioteca”.

He escuchado muchas veces (y menos mal que no dirigido hacia mí, porque no hubiese reaccionado tan bien como lo he visto) eso de “pues ya es hora de que termines la carrera, no sé a qué esperas”. ¿PERDÓN? – No tengo más nada que añadir, señoría.

Ahora he decidido ser V.

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REVIEW: CINCO MESES

Constantemente oigo un “no digas tonterías”, y supongo que eso también me servirá como ejercicio de autoayuda para que me suba la paciencia, de la que carezco por cierto, en lugar de la bilirrubina. Además, he tenido que aguantar estoicamente charlas sobre proteicos animales a pesar de la existencia de 600 millones de personas antes que yo que viven felices, sanas y tranquilas; y de comunidades que jamás imaginarían alimentarse de matar animales, explotarlos en granjas para cultivo o contaminar ríos, y todo eso lo sabemos porque siguen sirviendo de ejemplo, siguen perfectamente viviendo, no sobreviviendo.

Pero no voy a incidir en temas saludables o que puedan afectarme a mí o a otros V, no soy nutricionista, no pretendo dar lecciones a quien tiene más conocimientos que yo en materia. Pero si hay algo que saco en claro tras cuatro meses y medio siendo, o al menos tratando, de ser V (aun no concibo el vegetarianismo como algo en lo que yo puedo incidir) han sido TODOS LOS OBSTÁCULOS con los que se topa una persona, o al menos el 50%, en el momento en que decide dejar de consumir carne. El vegetarianismo implica cosas demasiado serias o demasiado grandes para canalizarlo en cosas tan banales. Y en este momento no voy a incidir en todo el tema/problema de restauración que hay en ese aspecto, pues como he dicho antes, me siento una ignorante en el tema (traduzco al idioma normal: los problemas para comer fuera de casa).

En lo que voy a centrar en este post son los obstáculos personales que me han tocado vivir.

Puedo jurar y juro que apenas el 15% (tirando muy a lo alto) de personas que en estos cinco meses han interaccionado conmigo han entendido mi postura, comprendido o, al menos, respetado mi decisión. No creo que sea algo raro, y aunque lo fuese, es mi decisión, y por suerte y siguiendo con lo que creo mi decisión, en este aspecto, no afecta a nadie que no sea yo. En el momento en que decido ser V, no estoy obligando a nadie a comer lo mismo que como yo. A nadie.

Y de lo que he podido darme cuenta en estos cinco meses, ha sido todo un halo de reprobaciones, risas (que dicho sea de paso, no sientan nada bien), malas críticas… pero reprobaciones es la palabra exacta, en las que me he visto envuelta sin yo pedirlo. Tengo que decir, por el contrario, que sí ha habido gente que ha intentado aconsejarme, darme ánimo, o simplemente ha expresado sugerencias que, por supuesto, tendré en cuenta.

Soy adulta, lo que significa que tengo +18 – puedo entrar en discotecas – puedo comprar e ingerir alcohol y derivados, y no solo quiere decir que pueda votar cada cierto tiempo, sino que soy libre de tomar decisiones siempre y cuando no molesten a los demás.

Esta decisión no ha sido producto de un día ni de un cruce de cables. Probé el vegetarianismo durante un mes entero: para probarme a mí, mis sensaciones, cómo lo llevaba, cómo me sentía, cuáles eran mis límites… Y NADIE SE ENTERÓ. No se lo dije a nadie. Y nadie echó de menos en ese tiempo que yo no ingiriese carne de ningún tipo.

Mucha gente suele decirme que soy bastante madura para mi edad, pero a la hora de tomar una decisión de este tipo no se me toma en serio, ¿por qué? Hay un hándicap que me alegra mucho en mi temperamento, y que a la vez sigue siendo un síntoma de madurez, y es que mi mente tiende a eliminar las palabras que no son productivas ni me aportan nada.

Tras cinco meses, me siguen haciendo gracia comentarios del tipo: “¿Qué llevas, una semana?” “Lo haces para llamar la atención” “¿Puedes comer esto, o no puedes?”  “Pero, ¿nada de carne?” “¿De qué te alimentas, de aire? A lo que me permitiré responder: SÍ CLARO, por eso mis muslos siguen entrando en una 44 cada mañana.

Sí, hago las cosas para llamar la atención. Ale, ya lo he dicho. Mi vida gira en torno a ver cuánta atención puedo tener en un momento. Además, toda la gente que me conoce puede afirmar esto seguro al 100%. Por tanto, si dudáis o queréis información, solo preguntad.

Realmente me parece algo tan absurdo que la elección de mi alimentación cree tanto revuelto que no me queda nada más que decir. Bueno sí, os redirigiré al post anterior (https://dookkiee.wordpress.com/2016/05/06/baluarte/) donde quedé de bicho raro y me autoafirmé como tal.

Hacer las cosas que uno quiere no significa “llamar la atención”, significa “ser libre”.

Y no voy a pronunciarme más al respecto.

Como último punto, también me gustaría dirigirme en este post a la gente que a raíz de mi autonombramiento como V, analiza todo lo que como, tipo: “Pero si eso es carne”, “eso lleva carne”, “eso no puedes”. De verdad que normal que diga tantas veces a lo largo del día que se me va la vida, porque vamos… Creo seriamente que más de uno debería plantearse su forma de aportar en la vida. Y lo digo muy seriamente. Si se enfoca desde el punto de vista de dar ánimo, o solo confiar en lo que se hace, este post seguramente habría durado dos líneas a lo sumo, y no seis páginas de Word.

Yo, que como dije al principio, fui V durante un mes y nadie se enteró. Yo, que de momento no pongo traba alguna en el momento de comer fuera de casa, y digo de momento simplemente por lo que dije al principio: ser V significa cosas mucho más grandes que las que yo puedo abarcar ahora. Y cuando se ponen ese tipo de trabas, alegando que “ahora soy V”, luego se alega a que llamo la atención, yo, que por no abrir la boca, no la abro ni para pronunciarme sobre qué quiero comer.

La regla de tres que ha sido planteada supone que me corté el pelo porque quería llamar la atención, y nada tuvo que ver que a mí me apeteciese. Si encima no me hubiese gustado, habría seguido cortándolo porque quería llamar la atención. Una vez lo quiero dejar largo, también querré llamar la atención porque volveré a cambiar algo.

Por favor, la vida no se basa en comprar las mismas zapatillas porque son las que se llevan. Vamos a ser coherentes, por favor. Cada uno de nosotros somos ejemplo para la gente, tanto si mueves a mucha como a poca, a la de tu alrededor, a la que te sigue, a la que le caes bien, a la que le gusta tu forma de ser, la que decide probar cosas que a otros funcionan. Piénsalo y reflexiona con conocimiento de causa, miles de niños seguramente te dicen a lo largo del año que quieren ser como tú, o hacen las mismas cosas que tú haces aunque no te lo digan. Tenemos más poder del que pensamos.

Párate, piensa y sé consciente de lo que significa “ser humano”. No estamos de paso. Tu huella puede sumar o puede restar.

Esto, que puede que se haya ido de madre pero que era algo de lo que tenía que hablar SÍ o SÍ, es algo que sigo viendo semana a semana que no es aceptado, y para que lo sea ¿qué tengo que hacer yo? ¿Asentir, dirigir mi forma de enfocar la comida hacia el mismo punto en que lo hacen los demás? ¿Ser aceptada por ser alguien igual? ¿Aprobar un título a pesar de ser nula en todos los aspectos restantes? ¿Aprobar un título porque es lo que me toca a mi edad? ¿Vivir en mi ciudad de siempre porque… …porque sí? ¿Arriesgarme a que no se hable de lo que hago o de mi forma de expresarme para no provocar humor? ¿Conseguir un novio porque ya va siendo hora? ¿Tener un trabajo que pague mi casa, mi luz, mi dependencia?

Lo siento.

Esto no es un proyecto que salga de la nada, llevo años y años luchando y ganando terreno en no ser lo que se espera de mí, y eso sí que lo espero de mí siempre.

#YoNoJuzgo #SoyLibre

Baluarte

Hay veces en la vida en que se te presentan situaciones donde se plantean cuestiones tipo ¿Qué es la felicidad? Y, por consiguiente, ¿Qué es lo que a ti te hace feliz?

La tranquilidad, he escuchado. También lo es para mí.

Hace ya un tiempo en que empecé a escucharme, y cuanto más me escuchaba, más me conocía. Conocerte es importante, simplemente porque te enseña a ver quién eres y lo que puedes lograr. Simplemente eso.

En mi caso: he aprendido a escapar sola, a sobrevivir conmigo misma, a estar en situaciones límite o a vivir cosas que no me gustaría que se repitiesen. Lo que soy, lo que tú eres ahora, es eso, resultado de tus decisiones.

Puede que no te des cuenta en este momento, a mí me ha llevado tres años madurar esta reflexión. Y con todo esto he aprendido a conocerme.

Sé que hay muchas formas de vida. Elige la tuya. Y solo podrás elegir cuando hayas vivido diferentes. No seas un autómata. No lo seas, por favor. No seas alguien que no conoce, que no experimenta, que no sufre, que no lucha por ser feliz, que no es libre. No seas alguien que no es libre. La libertad es decidir, y solo decides cuando conoces.

Yo por ejemplo, con 22 años, he aprendido una cosa muy básica, que es que no me gusta salir de fiesta, que ya hay que tener cojones, me dirá más de uno. ¿Lo he hecho? Sí. Pero era algo que hacía por inercia, sin prestarle ninguna atención. Y esto no quiere decir que no quiera volver a hacerlo. Es solo que en ese proceso de conocimiento, he aprendido también de mí que me gusta hacer cosas que me gustan. Vaya simpleza. Y eso no me gustaba. No me hacía feliz salir de fiesta, y, por tanto, ¿por qué debería ser mi única opción?

En el otro extremo, sí que habrá gente a la que le haga feliz y disfrute haciéndolo, y me alegro por ello.

Pero también conozco muchos casos donde lo hacen sin motivación alguna, solo porque es lo que se hace siempre o porque todos lo hacen, solo porque se ha impuesto esa cultura en mi generación. Y eso no me gusta, qué queréis que os diga.

No te conformes, por favor. Sé valiente y decide.

Dentro de todo este tipo de suposiciones, también cabe la posibilidad de que yo sea el gatete raro de la manada, que también puede ser. Hace un montonazo de tiempo (hablo de cuando pasábamos imágenes de fotolog por infrarrojos) me acuerdo que le dije a alguien que, de entre cuatro fotos, esa era mi favorita, una donde ponía una frase tipo: eres raro, o no seas igual que los demás o algo así… y esa persona me respondió que no, que ella prefería una que hablaba de amor o que tenía un corazón (perdonad mi memoria, pero estamos hablando de la era infrarrojos). Pero os juro que eso ha trastocado mi vida desde entonces.

¿Cómo puede querer alguien no ser diferente? Y, por consiguiente, ¿Cómo se puede querer hacer o ser como lo hacen o son los demás?

Si de algo estoy orgullosa en la vida es de mi yo de 12 años.

Ya en ese momento hice una elección: no ser igual que esa persona, no elegir ese camino, no ser un autómata, molestar, no ser encasillada, no ser alguien de quien se espera algo. Sobre todo porque ni yo misma sé lo que va a cambiar mañana.

Si fuese normal… ¿qué me haría especial?

Ser músico en Semana Santa

Se acerca, lo llevamos esperando más tiempo del que podríamos admitir, y yo inauguro la Semana Santa con: SER MÚSICO EN SEMANA SANTA Y NO MORIR EN EL INTENTO: El decálogo. (El título no daba para más).

Este 19/3 hace 10 años (ya 11) que estoy en esta locura metida hasta el cuello,  y ya con total conocimiento de causa (escribir esto el primer año es inconcebible) y habiendo pasado por mil y una peripecias, aquí están los 10 puntos imprescindibles si quieres sobrevivir y parecer persona normal al mismo tiempo si es semana santa y eres músico.

1. El primer punto y más importante es adquirir un buen par de zapatos de esos de 24 horas. Sí amigo, estoy contigo, tienen todas las pegas del mundo: no, no duran 24 horas ni de coña, son feos hasta decir basta, cuando los pies están hinchados entras en ellos malamente. PERO TIENEN UNA VENTAJA. UNA VENTAJA MUY GRANDE: Cuando te quejes de lo mucho que te duelen los pies, tu madre no podrá reprocharte nunca eso de: “Es que con esos zapatos que llevas”, “Las manoletinas no tienen suela”, “Eso no son zapatos ni son ná”. Y seamos sinceros, bastante tenemos en Semana Santa con procesiones y botellines como para tener que soportar los reproches de calzado de nuestra madre.

2. Trombocid. No, no es ni locurote ni nos hemos comido el pepino que venía en el gin tonic, no. Hazte con un trombocid. Los pies el Miércoles Santo por la noche no son los mismos que los que tenías el lunes, y eso es así, acéptalo. Y lo necesitarás, amigo. Lo necesitarás.

3. Gel calmante. Esto es lo mismo que el punto anterior pero derivado a pantorrillas y gemelos. Venden en mercadona, y teniendo en cuenta la salud de mierda con la que uno acaba, no, no sale caro, sale a devolver.

4. Ibuprofeno: Sí. No solo funciona cuando te duele la cabeza a morir o cuando tienes la regla. Si ingieres un ibuprofeno de 400 antes de una procesión y antes de que llegue el dolor de cabeza de la resaca, parecerá que otra vez es Domingo de Ramos y que nada malo ha pasado. Puedes hacer eso o pensar dos veces antes de beberte ese último botellín, y los dos sabemos que eso no va a ocurrir, ¿verdad?

5. No te pintes como una puerta. (Vale, sí, esto es un punto para chicas con conocimiento de causa.) Piensa antes en ese #Vine en que una mujer llega con kilos de maquillaje a una piscina y alguien le pregunta ¿por qué vas pintada como una puerta si vienes a bañarte? O algo así. Pues aquí más o menos lo mismo. De verdad que no queremos Drag queens en un acto medio serio, de verdad que no. Y todas sabemos que si el pintalabios no desaparece del todo cuando despiertas al día siguiente de salir de fiesta aunque te hayas desmaquillado por la noche, unas toallitas mierders de bebé no van a obrar el milagro. ¿Es que nadie piensa en los niños?

6. Compra un buen corrector de ojeras. Porque sí. Porque te va a hacer falta Y LO SABES. Pero sobre todo, ÚSALO. – Ministerio del interior, gobierno de España, lea las instrucciones de este medicamento y consulte al farmacéutico –.

7. Acuéstate a una hora razonable. El mundo no está preparado para afrontar a la vez un madrugón, haber quedado a las 8 a. m. para dar mil vueltas en pasacalles, sin café, con tu labio hinchado de la procesión de la noche anterior y con tu cara de haber dormido dos horas. No. Stop desahucios.

8. Cambia los 50 botellines por un buen gin tonic (o cualquier bebida espirituosa a la que tengas devoción): tu cuerpo te lo agradecerá, te sentirás menos tentado a pedir una segunda copa porque tu economía seguirá temblando antes y después de pedirla, y la marca de pintalabios (antes quedamos en que nada de pintalabios pero todos sabemos que no vamos a hacer caso) queda fabulosa en una copa de balón con mucho hielo, lo que a la vez hará que hagas unas fotos de postureo mucho mejores que la media y tu Instagram mejore en calidad de colores. Lo de la camisa fuera del cinturón y el olor a cerveza podrida es muy de 2004. Believe me.

9. NUEVE Y MÁS IMPORTANTE. ATENTO A ESTO. PUEDE SALVAR VIDAS.

8 horas de procesión, pero sobrevivirás aunque los bolsillos de la chaqueta del uniforme estén a punto de estallar. Necesitaremos:

a) llaves, en algún momento tendrás que volver a casa;

b) móvil, hay que hacer fotos para instagram/ snapchat/ facebook para darte apoyo moral; 

c) PAÑUELOS, nadie lleva y luego todo el mundo necesita;

d) cañas de sobra, si eres de los que sigue pagando el plus en el instrumento de madera y no te sirves solo de una simple boquilla;

e) papel de hacer la permanente, exacto, papel de fumar NO, a no ser que quieras filigranas pastosas alrededor de la boca que acrecienten la raja de los dientes;

f) paquete de chicles de la menta que más pique, entre marcha y marcha tenemos que reanimar la boca, créeme, funciona (y por suerte tenemos pañuelos para volver a tirar chicles);

g) tabaco y mechero, si eres fumador obviamente, pero mechero sobre todo, nunca se sabe cuando te vas a poder escapar a respirar 5 minutos y no puedes desperdiciarlo buscando algo que ya se inventó hace millones de años;

h) dinero, por una sencilla razón: en cuanto veas un chino abierto va a haber escapada de media banda a comprar chucherías, y te sentirás como un perrito abandonado si no llevas ni un centavo en el bolsillo;

i) linterna de pinza, hazlo, gástate el dinero, la marcha más chunga siempre llega en el pasaje donde no hay luz, y tampoco confíes en la humanidad, sería muy fácil que la gente te alumbrase con el móvil, pero no lo hará;

j) bálsamo labial, hace la misma función que el chicle, te lo tendrás que quitar nada más empezar a tocar, pero te salvará la vida como el cinturón de seguridad;0

 h) LAS GAFAS DE SOL, en este punto solo te quedan hacer dos cosas… o vuelves al punto 7) o te plantas las gafas de sol, que, créeme, parecen también parte del uniforme cuando ves al 98’8% de la banda con ellas y comentando que ‘póbrecicos’ el 1’2% restante a los que se le ha olvidado esa maravilla divina. NO LAS OLVIDES.
Y ya creo que no me dejo nada… Sí, entre marcha y marcha para hacer todo esto vas a tener que correr más que cuando notas que suena el himno y tú estás a tres calles de la banda, pero llegarás y merecerá la pena, siempre lo hace.

10. Y última, alquila sonrisa: porque todos sabemos que aunque nos quejemos como si no hubiese un mañana solar maya, disfrutamos de la Semana Santa más que el 95% de la media de la población, porque no cuenta la cantidad sino la calidad del tiempo que aproveches, Y ESO ES ASÍ.

Y mucha agua.

Hormigas en perspectiva

Me permitirán ustedes retomar el blog: la semana pasada hizo un año desde que abrimos puertas y un año desde que empecé a tener menos miedo de decir lo que me diese la gana. Un año después esta entrada, que aporta algo realmente pequeño al mundo, está dedicada a MMM, porque me hace creer Goliat cuando me siento hormiguita, aunque ni ella misma se lo crea. Gracias por traer inspiración, miedos a despegar y noches donde vuelvo a coger boli y bloc…

Siempre hay un lugar donde se puede soñar otra vida; respirar otro aire; ser una persona diferente, aspirar a serlo, luchar por ello; donde puedes adelantar o parar los relojes si eso es lo que quieres hacer. Sólo tienes que creerlo.
Hola, me llamo Juliet y vivo cerca del mar. Me dedico al arte, pero no a crearlo, sino a expandirlo, ¿sabes? Tengo una galería. Yo no servía para crearlo.
Cuando abro la puerta de la terraza la brisa me estornuda en la cara, pero no pararía de hacerlo aunque tuviese mil años. Respirar aquí no ahoga.
A la derecha, como bien puedes comprobar, está la mesa donde J y yo cenamos siempre, porque aquí nunca es invierno, pero esa mancha que ves en el pico no se quita. Lo he intentado con todo, pero ya sabemos lo traicionero que es a veces el vino… No claro, la mesa no es de plástico, ¿me tomas por loca? El plástico no se mancha de vino, no…
Imagino que serán las ocho o así; los padres de esos niños ya están recogiendo las toallas y los rastrillos, y les están advirtiendo por quinta vez que liberen a su hermana, (es la pequeña, ya supones…), la enterraron en la arena hace un buen rato.
J no tardará en venir. ¡Ay, qué tonta! No te he hablado de J… Es mi marido. Sí. Ma-ri-do. Madre mía… Sí, al final nos casamos, aunque más bien lo logramos. Y cuando lo hicimos sólo sonreímos, ya no hacia falta decir nada a la gente que, no solo al principio sino también más adelante, nos dijo que no, que no tiraríamos para delante, que ni él era para mí ni yo lo que él buscaba. ¿Qué maldad, no? Alguien a quien no has pedido opinión juzga una relación de dos personas donde no está incluida y donde ni siquiera entiende el idioma que se habla ahí, dentro de él y de mí.
Es verdad que esto podría no haber salido bien, si… Pero aún así eso – ‘eso’ – ESO, solo ocurre una vez, buag… Lo sientes, vaya si lo sientes, sientes… Porque no hay nada comparable. Después de tantos años hay cosas que pueden ser obviables, a pesar de las creencias, de las convenciones sociales del mundo occidental, a pesar de usar las mismas gafas pero ver desde distintos ojos.
Ah.
Ya sabía yo que pasaría esto.
Me lío y me lío y nunca recuerdo que esto no hay que explicarlo a quien también lo comprende.
No os creáis eh. También me pasa esto las mañanas cuando me llama una amiga y empiezo de cháchara, acabo contándole mi vida en verso, (aunque en este caso a vosotros os ha tocado la prosa) y, joderrrrr… Se me ha vuelto a olvidar descongelar la sopa… Otra vez a comer pasta.
Hay un lugar donde somos dueños de nosotros mismos, y es un lugar tangible, siempre va con nosotros, allá donde vayamos, pero no es un lugar físico, porque la mente no se puede alquilar.
Aquí donde vivo tampoco hay mucho pesar ¿sabes? A veces imaginar un mundo mejor también tiene su abanico de posibilidades.
También tú puedes imaginar todos los tús que te de la gana.
¿Juliet también era pelirroja para vosotros?

Tú eres tu propio hogar

Ser feliz ocurre.
Y ocurre, citando a Bucay, siempre que no caigamos en la estúpida idea de creer que ser feliz es estar riéndose todo el día.

Hay que aprender a conocernos a nosotros mismos, que es un proceso que lleva tiempo, sí, pero no hay tiempo mejor invertido que en el lugar donde vas a encontrar tus respuestas y al que vas a volver siempre.

A mí me hace feliz el olor a aloe vera del lavavajillas, o el momento en que llegas a casa, expiras y te conviertes en la versión real, ni mejor ni peor, de ti mismo.

Hay que saber lo que supone nuestra felicidad, que no es tan fácil como bajar la basura. Y así canalizaremos todas las sonrisas desperdigadas por el mundo: las de la gente que no las siente y las que se notan que son de verdad.

Tú eres tu propio hogar.