Qué está pasando

No puedo dormir con reloj. Y esto os lo cuento porque no sé cómo empezar esta serie de publicaciones que nadie sabe a dónde irán a parar por el momento, y porque tampoco tenía forma de abordar el comienzo de esta.

A modo introductorio, continúo, siempre me ha llamado la atención escribir, pero no de una forma poética, ni bonita, ni encasillada, ni con forma de libro, ni con forma de historia, ni con forma de esquela. Solamente me gusta escribir lo que sucede en mi vida, que seguramente sea lo que pasa en muchas vidas; aunque cuando te decides a hablar sobre ti mismo parezca que nadie comprenderá lo que te pasa, que te encestarán en el pozo del egocentrismo o que, directamente, pasarán de tu culo. Bien, he aprendido a tratar lo primero, he aprendido a sobrellevar lo segundo y me la sopla lo último. Simplemente, unos se vacían llorando, otros bebiendo mucho y muy fuerte los sábados por la noche, y otros escribiendo las noches que tienen sentido. Y digo lo de las noches que tienen sentido porque hay veces que, por muchas ganas que tengas, las teclas deciden que no, que mejor se fuman el cigarrito de después y que la inspiración ya vendrá cuando le venga en gana: los que tienen suerte puede que escriban varias veces a la semana, y otros, pues mira, cada ciertos meses: para muestra, fechen anteriores publicaciones.

Siguiendo con lo que iba diciendo y permitiéndome ya la licencia de escribir cinco veces al año, continúo con lo que decía sobre que sabía lo que quería decir pero no sabía exactamente cómo englobarlo para que todo tuviese sentido. Quiero decir, una noche llegas y escribes, otra noche llegas y escribes (porque sí, siempre son noches), pero sabes que son cosas que nunca llegarás a publicar porque no tienen sentido en su conjunto. Pues bien, ya lo tienen, era algo tan sencillo como ‘situaciones que le pasan a la especie humana’ y ya podía haber estado yo más avispada porque precisamente, el blog se llamaba así: aventuras y desventuras de…, básicamente, cosas que le pasan a la gente. Bueno, a la gente no, a la gente de mi edad, porque mi abuela pensará que estos serán problemas del segundo mundo.

Básicamente, lo que nos hace humanos.

Así que sí, a partir de ahora aquí se va a hablar de personas. Puede que se hable de amor, pero ya os garantizo que por aquí somos alérgicos a lo pasteloso, nada de amaneceres y brisas de mar acariciando el cuello de la persona idolatrada. Porque si queréis de eso os leéis a Defreds. O casi mejor os leéis a Machado. Y esto os lo aconsejo gratis, solo porque gestionéis vuestro tiempo vital en algo que merezca la pena. Mirad lo buena persona que puedo llegar a ser: ¡CONSEJOS GRATUITOS! Me los quitan de las manos.

Se hablará de futuro, de opciones, de ventanas nuevas, de libros que merecen la pena, de posiciones, de aprender, de manías, de música que no deberías desechar a la primera de cambio, de tolerancia más que seguro, de por qué cambió la cara de la del diario de Bridget Jones si ella dice que no se ha operado (MENTIRA), de acontecimientos sociales tipo ‘el primer novio de la princesa Leonor’, de cosas que no me sientan bien (porque las que nos gustan ya las publicamos todos en Instagram). ABRO PARÉNTESIS: cuando sea vieja y acuda aquí a reírme de mí sobre lo que me inquietaba a los veinte, Instagram será el nuevo myspace/metroflog/fotolog: CIERRO PARÉNTESIS. Yo que sé. Qué dura es la vida.

Aquí se va a hablar de gente. Y te puedes quedar, pero también te puedes ir. Eres libre. Solo que aquí no hay libertad de opinión, porque para eso es mi blog y no una encuesta de Telecinco sobre quién será el último expulsado en abandonar la casa.

Puede que un día no te interese lo más mínimo lo que se ha publicado, pero otro día puede que una simple frase te ayude mucho, y digo esto con conocimiento de causa, porque yo sigo volviendo a anteriores publicaciones y, puede que sea porque sean mías, pero de vez en cuando me recuerdan que una vez fui más mortal de lo que me siento en ese momento.

No sé. La vida trata sobre hacer operaciones a vida o muerte, pero a veces trata sobre comunicar, que también es importante. Y eso es lo que se va a hacer aquí. Porque yo no sé hacer otra cosa.

Gracias por tu necesidad de evasión, por tu vena cotilla o por tus ganas de buscar respuestas. Y bienvenido de nuevo.

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