La M antes del huracán

Lo que no se espera de mí

Porque las razas condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad

Nunca me ha gustado la no sensación de libertad, y al parecer el correcto uso de la negación en español tampoco. Y además soy relativamente joven:

  • Para alguien de 30 soy un “y parece que fue ayer”.
  • Para alguien de 40 soy un “pues yo a tu edad”.
  • Soy hija o hijo para alguien de 50.
  • Soy un “te queda toda la vida por delante” para alguien de 60.
  • Y para alguien de 70 soy un ser humano que siempre se equivoca, todo lo hace mal y para el que todo es reprobable.

Pues sí. Tengo 21. No joder, 22 años, nunca me acostumbro a la fecha correcta, bueno, abro paréntesis, también soy alguien que tarda 11 meses en escribir correctamente su edad o el año adecuado, pero eso ya es más falta de inteligencia que otra cosa, cierro paréntesis.

Quiero decir. Para alguien de 70 soy alguien que no ha trabajado en su puñetera vida, (y lo tienes que asumir MC, no way. Ser profe a veces no cuenta, el trabajo en internet no está valorado aún, y tener más paciencia que el santo Job en la universidad tampoco cuenta como trabajo, sorry.), no tengo marido ni novio ni nada por el estilo y tampoco aspiraciones a tenerlo, por tanto, para alguien de 70 ya soy de antemano alguien que no produce dinero ni tiene alguien que lo produzca por ella, bien. Por supuesto, lo de los retoños ni hablamos, porque lo de ser mujer para parir hijos es de chiste.

Siguiendo en línea temporal y cronológica; no, no he terminado la universidad, y no, no veo el final del camino aún, (entre esto y lo de no recordar mi edad correcta me dan subvención seguro); pero en cambio sí que soy alguien que puede defenderse más o menos bien y que me entiendan en un idioma diferente al idioma natural, ya he vivido fuera de casa en una ciudad en la que no conocía a nadie, y cada vez lo está haciendo más gente, y me alegro por ello, pero por aquel entonces ya conocía a quien no había tenido escrúpulos de hacerlo; controlo el siglo XXI y no estoy enganchada al whatsapp, dato importante; soy capaz de organizar grandes retos que engloban gran contenido y personas detrás y he sido capaz de crear una página web sin tener ni idea de cómo funciona una página web.

Y permítanme decir también que también he visto a mucha gente de mi edad terminar una carrera trivialmente y no tener ni idea de la lista anterior (menos en lo del enganche al whatsapp).

Todo esto que parece trivial y lleno de polvo, es un ejemplo visible no solo de lo que piensa alguien de 70, sino que ha sido contaminado a algunas personas de 50 y a los malos vie-jóvenes de 30/40. Y creo necesario dejar plasmado por escrito lo que expongo a continuación para que una vez me vuelva a ocurrir una situación en la que tenga que explicar por qué esto sí y por qué no, solo tenga que dar una referencia bibliográfica y que la gente se entere mejor.

A día de hoy voy a ser juzgada por tener un título universitario que se saca quien tiene pasta aunque sea más tonto que un cencerro. Bien. Quizás deberían haber hecho una segunda parte de Good Will Hunting y yo podría haber echo de Matt Damon, porque si no ya me explicarán qué hago con mi vida sin limpiar un college, resolver problemas de matemáticas de medalla phils de las ciencias y sin decir todo el rato “estás pagando una educación que te hubiese costado diez dólares por los retrasos en la biblioteca”.

He escuchado muchas veces (y menos mal que no dirigido hacia mí, porque no hubiese reaccionado tan bien como lo he visto) eso de “pues ya es hora de que termines la carrera, no sé a qué esperas”. ¿PERDÓN? – No tengo más nada que añadir, señoría.

Ahora he decidido ser V.

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REVIEW: CINCO MESES

Constantemente oigo un “no digas tonterías”, y supongo que eso también me servirá como ejercicio de autoayuda para que me suba la paciencia, de la que carezco por cierto, en lugar de la bilirrubina. Además, he tenido que aguantar estoicamente charlas sobre proteicos animales a pesar de la existencia de 600 millones de personas antes que yo que viven felices, sanas y tranquilas; y de comunidades que jamás imaginarían alimentarse de matar animales, explotarlos en granjas para cultivo o contaminar ríos, y todo eso lo sabemos porque siguen sirviendo de ejemplo, siguen perfectamente viviendo, no sobreviviendo.

Pero no voy a incidir en temas saludables o que puedan afectarme a mí o a otros V, no soy nutricionista, no pretendo dar lecciones a quien tiene más conocimientos que yo en materia. Pero si hay algo que saco en claro tras cuatro meses y medio siendo, o al menos tratando, de ser V (aun no concibo el vegetarianismo como algo en lo que yo puedo incidir) han sido TODOS LOS OBSTÁCULOS con los que se topa una persona, o al menos el 50%, en el momento en que decide dejar de consumir carne. El vegetarianismo implica cosas demasiado serias o demasiado grandes para canalizarlo en cosas tan banales. Y en este momento no voy a incidir en todo el tema/problema de restauración que hay en ese aspecto, pues como he dicho antes, me siento una ignorante en el tema (traduzco al idioma normal: los problemas para comer fuera de casa).

En lo que voy a centrar en este post son los obstáculos personales que me han tocado vivir.

Puedo jurar y juro que apenas el 15% (tirando muy a lo alto) de personas que en estos cinco meses han interaccionado conmigo han entendido mi postura, comprendido o, al menos, respetado mi decisión. No creo que sea algo raro, y aunque lo fuese, es mi decisión, y por suerte y siguiendo con lo que creo mi decisión, en este aspecto, no afecta a nadie que no sea yo. En el momento en que decido ser V, no estoy obligando a nadie a comer lo mismo que como yo. A nadie.

Y de lo que he podido darme cuenta en estos cinco meses, ha sido todo un halo de reprobaciones, risas (que dicho sea de paso, no sientan nada bien), malas críticas… pero reprobaciones es la palabra exacta, en las que me he visto envuelta sin yo pedirlo. Tengo que decir, por el contrario, que sí ha habido gente que ha intentado aconsejarme, darme ánimo, o simplemente ha expresado sugerencias que, por supuesto, tendré en cuenta.

Soy adulta, lo que significa que tengo +18 – puedo entrar en discotecas – puedo comprar e ingerir alcohol y derivados, y no solo quiere decir que pueda votar cada cierto tiempo, sino que soy libre de tomar decisiones siempre y cuando no molesten a los demás.

Esta decisión no ha sido producto de un día ni de un cruce de cables. Probé el vegetarianismo durante un mes entero: para probarme a mí, mis sensaciones, cómo lo llevaba, cómo me sentía, cuáles eran mis límites… Y NADIE SE ENTERÓ. No se lo dije a nadie. Y nadie echó de menos en ese tiempo que yo no ingiriese carne de ningún tipo.

Mucha gente suele decirme que soy bastante madura para mi edad, pero a la hora de tomar una decisión de este tipo no se me toma en serio, ¿por qué? Hay un hándicap que me alegra mucho en mi temperamento, y que a la vez sigue siendo un síntoma de madurez, y es que mi mente tiende a eliminar las palabras que no son productivas ni me aportan nada.

Tras cinco meses, me siguen haciendo gracia comentarios del tipo: “¿Qué llevas, una semana?” “Lo haces para llamar la atención” “¿Puedes comer esto, o no puedes?”  “Pero, ¿nada de carne?” “¿De qué te alimentas, de aire? A lo que me permitiré responder: SÍ CLARO, por eso mis muslos siguen entrando en una 44 cada mañana.

Sí, hago las cosas para llamar la atención. Ale, ya lo he dicho. Mi vida gira en torno a ver cuánta atención puedo tener en un momento. Además, toda la gente que me conoce puede afirmar esto seguro al 100%. Por tanto, si dudáis o queréis información, solo preguntad.

Realmente me parece algo tan absurdo que la elección de mi alimentación cree tanto revuelto que no me queda nada más que decir. Bueno sí, os redirigiré al post anterior (https://dookkiee.wordpress.com/2016/05/06/baluarte/) donde quedé de bicho raro y me autoafirmé como tal.

Hacer las cosas que uno quiere no significa “llamar la atención”, significa “ser libre”.

Y no voy a pronunciarme más al respecto.

Como último punto, también me gustaría dirigirme en este post a la gente que a raíz de mi autonombramiento como V, analiza todo lo que como, tipo: “Pero si eso es carne”, “eso lleva carne”, “eso no puedes”. De verdad que normal que diga tantas veces a lo largo del día que se me va la vida, porque vamos… Creo seriamente que más de uno debería plantearse su forma de aportar en la vida. Y lo digo muy seriamente. Si se enfoca desde el punto de vista de dar ánimo, o solo confiar en lo que se hace, este post seguramente habría durado dos líneas a lo sumo, y no seis páginas de Word.

Yo, que como dije al principio, fui V durante un mes y nadie se enteró. Yo, que de momento no pongo traba alguna en el momento de comer fuera de casa, y digo de momento simplemente por lo que dije al principio: ser V significa cosas mucho más grandes que las que yo puedo abarcar ahora. Y cuando se ponen ese tipo de trabas, alegando que “ahora soy V”, luego se alega a que llamo la atención, yo, que por no abrir la boca, no la abro ni para pronunciarme sobre qué quiero comer.

La regla de tres que ha sido planteada supone que me corté el pelo porque quería llamar la atención, y nada tuvo que ver que a mí me apeteciese. Si encima no me hubiese gustado, habría seguido cortándolo porque quería llamar la atención. Una vez lo quiero dejar largo, también querré llamar la atención porque volveré a cambiar algo.

Por favor, la vida no se basa en comprar las mismas zapatillas porque son las que se llevan. Vamos a ser coherentes, por favor. Cada uno de nosotros somos ejemplo para la gente, tanto si mueves a mucha como a poca, a la de tu alrededor, a la que te sigue, a la que le caes bien, a la que le gusta tu forma de ser, la que decide probar cosas que a otros funcionan. Piénsalo y reflexiona con conocimiento de causa, miles de niños seguramente te dicen a lo largo del año que quieren ser como tú, o hacen las mismas cosas que tú haces aunque no te lo digan. Tenemos más poder del que pensamos.

Párate, piensa y sé consciente de lo que significa “ser humano”. No estamos de paso. Tu huella puede sumar o puede restar.

Esto, que puede que se haya ido de madre pero que era algo de lo que tenía que hablar SÍ o SÍ, es algo que sigo viendo semana a semana que no es aceptado, y para que lo sea ¿qué tengo que hacer yo? ¿Asentir, dirigir mi forma de enfocar la comida hacia el mismo punto en que lo hacen los demás? ¿Ser aceptada por ser alguien igual? ¿Aprobar un título a pesar de ser nula en todos los aspectos restantes? ¿Aprobar un título porque es lo que me toca a mi edad? ¿Vivir en mi ciudad de siempre porque… …porque sí? ¿Arriesgarme a que no se hable de lo que hago o de mi forma de expresarme para no provocar humor? ¿Conseguir un novio porque ya va siendo hora? ¿Tener un trabajo que pague mi casa, mi luz, mi dependencia?

Lo siento.

Esto no es un proyecto que salga de la nada, llevo años y años luchando y ganando terreno en no ser lo que se espera de mí, y eso sí que lo espero de mí siempre.

#YoNoJuzgo #SoyLibre

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