La M antes del huracán·Photofinish

Hormigas en perspectiva

Me permitirán ustedes retomar el blog: la semana pasada hizo un año desde que abrimos puertas y un año desde que empecé a tener menos miedo de decir lo que me diese la gana. Un año después esta entrada, que aporta algo realmente pequeño al mundo, está dedicada a MMM, porque me hace creer Goliat cuando me siento hormiguita, aunque ni ella misma se lo crea. Gracias por traer inspiración, miedos a despegar y noches donde vuelvo a coger boli y bloc…

Siempre hay un lugar donde se puede soñar otra vida; respirar otro aire; ser una persona diferente, aspirar a serlo, luchar por ello; donde puedes adelantar o parar los relojes si eso es lo que quieres hacer. Sólo tienes que creerlo.
Hola, me llamo Juliet y vivo cerca del mar. Me dedico al arte, pero no a crearlo, sino a expandirlo, ¿sabes? Tengo una galería. Yo no servía para crearlo.
Cuando abro la puerta de la terraza la brisa me estornuda en la cara, pero no pararía de hacerlo aunque tuviese mil años. Respirar aquí no ahoga.
A la derecha, como bien puedes comprobar, está la mesa donde J y yo cenamos siempre, porque aquí nunca es invierno, pero esa mancha que ves en el pico no se quita. Lo he intentado con todo, pero ya sabemos lo traicionero que es a veces el vino… No claro, la mesa no es de plástico, ¿me tomas por loca? El plástico no se mancha de vino, no…
Imagino que serán las ocho o así; los padres de esos niños ya están recogiendo las toallas y los rastrillos, y les están advirtiendo por quinta vez que liberen a su hermana, (es la pequeña, ya supones…), la enterraron en la arena hace un buen rato.
J no tardará en venir. ¡Ay, qué tonta! No te he hablado de J… Es mi marido. Sí. Ma-ri-do. Madre mía… Sí, al final nos casamos, aunque más bien lo logramos. Y cuando lo hicimos sólo sonreímos, ya no hacia falta decir nada a la gente que, no solo al principio sino también más adelante, nos dijo que no, que no tiraríamos para delante, que ni él era para mí ni yo lo que él buscaba. ¿Qué maldad, no? Alguien a quien no has pedido opinión juzga una relación de dos personas donde no está incluida y donde ni siquiera entiende el idioma que se habla ahí, dentro de él y de mí.
Es verdad que esto podría no haber salido bien, si… Pero aún así eso – ‘eso’ – ESO, solo ocurre una vez, buag… Lo sientes, vaya si lo sientes, sientes… Porque no hay nada comparable. Después de tantos años hay cosas que pueden ser obviables, a pesar de las creencias, de las convenciones sociales del mundo occidental, a pesar de usar las mismas gafas pero ver desde distintos ojos.
Ah.
Ya sabía yo que pasaría esto.
Me lío y me lío y nunca recuerdo que esto no hay que explicarlo a quien también lo comprende.
No os creáis eh. También me pasa esto las mañanas cuando me llama una amiga y empiezo de cháchara, acabo contándole mi vida en verso, (aunque en este caso a vosotros os ha tocado la prosa) y, joderrrrr… Se me ha vuelto a olvidar descongelar la sopa… Otra vez a comer pasta.
Hay un lugar donde somos dueños de nosotros mismos, y es un lugar tangible, siempre va con nosotros, allá donde vayamos, pero no es un lugar físico, porque la mente no se puede alquilar.
Aquí donde vivo tampoco hay mucho pesar ¿sabes? A veces imaginar un mundo mejor también tiene su abanico de posibilidades.
También tú puedes imaginar todos los tús que te de la gana.
¿Juliet también era pelirroja para vosotros?

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