La M antes del huracán

Pasiones romanas

27/01/2014

Hace no menos que 5 años mi… no se cómo describiría a mi profesora de literatura en esa época, porque si dijera que era una pesada o una aburrida lo asociaríais a cualquier concepto moderno y nunca podría quedar claro lo leeeeeeeento que hablaba y lo mal que corregía; pero bueno, ese no es el caso.
La cuestión es que a pesar de su forma de vida un tanto peculiar, me dejó calada en 3 conceptos claves que siempre recordaré en la vida:
1. Cómo se forma un texto periodístico.
2. Cómo mandar (con elegancia, buenas palabras y buen hacer) a la mierda a todo aquel profesor/alumno con el que no comparta opinión.
y 3. y por ello no menos importante: el ejército de VABUUM o algo así.
La última cuestión era una abreviatura a la Generación del 27 a la que parafraseaba de esta manera: “Estaba yo con mi espada…” (Todo esto con una vocecilla de pito y unos cuántos cantos gregorianos de fondo).
Y bien pues, “Estaba yo”… planchándome el pelo no hace menos de media hora cuando me he dicho: un día explicaré ante el mundo cómo el primer Premio Planeta que leí se convirtió en mi libro favorito y a su vez en el más criticado por los expertos.
Además de convertirse en el primer libro que regalé, fue el primer libro del que me adueñé y fue el primer libro que subrayé, (OJO, OJo, Ojo,) y fue una de las primeras novelas serias que leí y que me gustó.
Total, que andaba yo con mis 13 añicos más o menos y lo que leí fue una completa obra de amor.

Que aquí no se salva ni el apuntador, TODOS hemos leído alguna o si no, ahí estarán los que dicen que son una caca, pero porque las han comparado con otras. (Comparar, best word ever). I mean, si criticas las novelas de amor es porque alguna vez has leído alguna, ¿no?. Vale. Sigo.

La novela era la historia del amor de una chica, que se enrrolla con uno casao y con hijos y como la hace mucho daño, la chica se va a vivir a Roma y el chico sigue con su vida, HASTA QUE (llega uno de los comienzos más bonicos del mundo) (Aparte del de #Lolita de Nabokov, claro está) nos ponemos en la situación de que el chico está en el aeropuerto y encuentra la cartera del nuevo chico de la chica, y ve su foto y… De repente llama la mujer del antiguo chico y le dice: Dime Amor…, y empieza un bucle de “Dice «amor» como si la palabra viniera desde muy lejos, empujada por una inercia que la ha despojado de cualquier significado; como si fuera una prenda innecesaria, que no acaba de encajar con el resto del atuendo; unos gemelos de brillantes con la camisa de cuadros que utilizamos para hacer deporte los domingos por la mañana. Dice «amor» y parece que acaba de confundir una palabra con otra. Sería mejor sustituirla por alguna más opaca, aun cuando la opacidad ya se encuentra en la entonación, en la desidia que se percibe.”… total, que no vuelve con la mujer, que se va a buscar a la chica del principio y la encuentra, vaya si la encuentra’. En la novela también podremos encontrar muuuuuchos fragmentos dignos de subrayar (y más si querías parecer guay en tuenti y tenías 15 años) pero también momentos en los que el lector diga: Mira nena, si querías escribir algo aburrido vas y se lo cuentas al Miguel Ángel Revilla. (Que por la época en que esto se escribió digo que debería estar de moda) Al caso.

Con toda la objetividad del mundo, el libro puede llegar a ser un coñazo graaaande si no se tiene Pasión por leerlo. Y yo la tuve, y anda que no me costó, UN AÑO Y 3 MESES NA MÁS, porque las primeras partes, que si p’arriba, que si p’abajo, que no me enteraba un mierdo, pero cuando todo encaja, y llega el bucle infinito, y el final apoteósico todavía me acuerdo de una servidora con 14 tirada en la cama llorando como si no hubiese un mañana solar mientras mi madre me llamaba para cenar. Yo, que no lloro ni con Titanic, en fin.

A mí la novela me habló de futuro, de destino, me enseñó la palabra Resquicio y me dejó marcado que aunque te liberes de una opción entre dos, hay que sopesar si la opción que queda es la viable, y que hay que seguir luchando si vale la pena, no importa el tiempo que tardes en darte cuenta, “porque todos los cielos del mundo son ahora más azules”.
Todo esto ha venido también porque ayer a las 5 a.m. (4 a.m. en Canarias) me terminé el último premio Planeta, ‘El cielo ha vuelto’ de Clara Sánchez, de la que me presenté a una ponencia con el libro recién empezado y sin vergüenza, señora (yo que se, si viene una mujer a hablar de su libro te lo tendrás que haber leído, ¿no?; yo siempre he sido muy de Paco Umbral).
Y lo hice (leermelo) porque me desvelé, porque dormí desde las 00 a las 3, porque el relajante muscular hizo su trabajo, porque hoy también lo hará, porque me quedan 4 horas de sueño y porque, por supuesto, he estado hablando de Pasiones Romanas de Maria de la Pau Janer.

PD: Más tarde, llevada por la intensidad de encontrar otra novela buena de la autora, leí ‘Cartas que siempre esperé’, y no me quedó claro ni cómo envenenar el chocolate.

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